El canto de las alabanzas de Dios es claramente revelado en las Escrituras como la voluntad divina para su pueblo. (Efesios 5:19)
Salmodía y más tarde Himnología se desarrollaron altamente en los servicios religiosos de los Judíos, y siempre tuvo un lugar en las iglesias cristianas desde su inicio. En algunas de las Epístolas más tardías parece que se citan fragmentos de himnos, tales como en Efesios 5:14.
Tertuliano menciona que en las “fiestas de amor”, después de proveer agua para las manos y de que se encendieran las luces, los amigos eran invitados a cantar alabanzas a Dios o bien de las Escrituras o a través de composiciones improvisadas. Plinio registra cómo los cristianos acostumbraban a reunirse incluso antes del amanecer para cantar himnos a Cristo con respuestas alternadas.
Tal vez no ha sido considerado suficientemente el importantísimo servicio que nos han hecho los escritores de himnos con la ayuda divina, tanto a individuos como a iglesias, por tal motivo aquí en la Alianza Cristiana queremos de alguna manera recordar aquellos himnos que aún evocan sentimientos y situaciones personales vividos dentro y fuera de la iglesia. Desgraciadamente la mayor parte ya son muy poco usados en la actualidad, por lo que las generaciones más jóvenes desconocen tanto su música como la letra.
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