Autor de la primera estrofa y primer coro de esta letra. Poeta guatemalteco, que había sido conocido como el borracho de su pueblo, Chiquimula. Atormentado por alucinaciones de ser perseguido por el diablo, un día le pareció oír que Satanás le condenaba eternamente y que se encontraba sin esperanza. Su pánico fue tal que cayó sin fuerzas. Al rato pudo levantarse y corrió a la casa de un misionero evangélico gritando: ¡Socorro! ¡He visto el infierno! Después de leer algunos pasajes de la Biblia y entender el mensaje de salvación, recibió a Cristo y su vida fue transformada. Este himno es como su testimonio personal.

Largos años vagué por la senda del mal,
Perdido, sin paz, sin amor.
Y la sombra cruel del pecado fatal,
Me llenó de amargo dolor.
A mis pies el infierno se abrió,
Y clamé con el alma a Jesús,
Y al instante el infierno cambió,
En la hermosa visión de la cruz.
En el monte Calvario yo vi una cruz,
Emblema de afrenta y dolor.
Fue aquella vil cruz do murió mi Jesús,
Por salvarme a mí, pecador.
¡Oh!, yo siempre amaré esa cruz,
En sus triunfos mi gloria será,
Y algún día, en vez de una cruz,
Gloria eterna Jesús me dará.
Aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
Para mí tiene suma atracción,
Porque en ella llevó, el Cordero de Dios,
Mi pecado y condenación.
Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
Sus desprecios con Él sufriré,
Y algún día feliz, con los santos en luz,
En su reino con Él estaré |